La superficie terrestre no tiene un comportamiento estático, varía al paso del tiempo. Así el relieve terrestre sufre variaciones continuamente debido a la acción de los agentes geológicos externos que a su vez ha puesto en marcha la energía procedente del sol. No hay que confundir los agentes geológicos externos (agua, viento, mar, hielo, ríos, etc.) con los procesos (meteorización, erosión, transporte y sedimentación) que llevan a cabo los agentes ayudados por la fuerza de la gravedad. Estos procesos producen el desmantelamiento de los relieves construidos por los diferentes tipos de rocas y, a su vez, son el inicio de la formación de otras rocas.
Las rocas, por tanto, también siguen un ciclo que supone la transformación de sedimentos sueltos primero en rocas sedimentarias, si hay un aumento de presión y/o temperatura se convertirán en rocas metamórficas y éstas podrán llegar a fundirse formando un magma que al enfriarse dará origen a rocas magmaticas efusivas (si se enfrían en la superficie terrestre como los basaltos) o intrusivas (si el enfriamiento tiene lugar en el interior terrestre, y por tanto es más lento, como los granitos). Este sería muy esquemáticamente el ciclo, sin embargo se pueden dar pasos intermedios, por ejemplo, una roca sedimentaria puede sufrir una fusión para dar lugar a un magma, o una roca magmática puede sufrir procesos de metamorfización, etc. Las relaciones entre las distintas rocas y los procesos que sufren para transformarse unas en otras se pueden resumir en el siguiente esquema (
aquí en
francés Voir
Matériaux de la planète:
cycle des roches):

En esta
animación se puede ver el esquema y las diferencias entre los distintos tipos de rocas. Para practicar los diferentes conceptos, un sencillo
ejercicio (
aquí en
francés).